¿De dónde vienen los recuerdos?

abuela recuerdos

 ¿Recuerdas dónde estabas el 11 de marzo de 2004? ¿Cuál es tu primer recuerdo?  ¿Qué sentiste la primera vez que subiste a un avión, o durante tu primer concierto? Según el psicólogo cognitivo de la Universidad de Leeds, Martin Conway, no por tener un recuerdo más vívido y con más detalles sea esa memoria realmente precisa, o incluso verdadera. Muchas personas han llegado a tener recuerdos que creían precisos pero que al final ni siquiera sucedieron en la realidad porque fue imposible que ocurriesen tal y como lo recordaban, como el recuerdo de un niño caminando cerca de dinosaurios. Son historias que ha comentado el psicólogo a Eduardo Punset para el programa Redes.

Conway, además, ha explicado a Punset que hay muchos recuerdos que sí tenemos, pero que permanecen “inaccesibles a la conciencia”.

¿Sucedió realmente?

A todos nos pasa que existe algún recuerdo de nuestro pasado que no sabemos a ciencia cierta si realmente sucedió o no. ¿Fuimos creando ese recuerdo a partir de una fotografía que vimos? ¿O de un detalle que nos haya podido contar nuestra madre? Cuando un familiar nos comenta un suceso de nuestro pasado, nos lo imaginamos de tal manera que muchas veces no estamos seguros de si realmente lo recordamos, o si esos pequeños detalles que vinieron a nuestra mente después de escuchar la historia sólo forman parte de nuestra imaginación.

Existen recuerdos inaccesibles que, como indica el psicólogo cognitivo, siguen influyendo en nosotros aunque inconscientemente, a la hora de elegir a un socio con el que trabajar, por ejemplo. Y, tal y como apunta Punset, estos recuerdos crean a la persona que somos.

Modificamos recuerdos

No nos podemos fiar de algo que creemos recordar. Tal y como apunta la catedrática de Bioquímica y Biología Molecular, Natalia López Moratalla, e informa para El Confidencial, algunas personas que se sintieron enormemente impactadas por el 11-S fueron cambiando su recuerdo de los sucesos al recibir más información y detalles en las noticias, por Internet, en fotografías y en historias contadas por otras personas. Al recordar este suceso traumático, creaban de nuevo lo que había sucedido de tal manera que los detalles nuevos se reescribían en su memoria como si los hubiesen vivido realmente.

Además, tal y como asegura Moratalla, los recuerdos positivos persisten más que los negativos, para formar nuestra personalidad y nuestras pasiones. Sin embargo, los recuerdos negativos producen cambios en nuestro cerebro.

 

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